
Ayer, en un programa de televisión preguntaban cuál era la primera canción que recordábamos haber escuchado en nuestra vida.
La pregunta resulta cuando menos curiosa, ya que por mucho que lo intentemos nunca podremos saber si nos equivocamos o no.
No ocurre así con nuestro primer recuerdo, y es que ¿quién no tiene un momento de preescolar que no puede olvidar e incluso ese primer día de cole cuando tus padres te "abandonaban" y te dejaban solo e indefenso ante miles de niños y desconocidos? Si pienso en el primer recuerdo, me viene a la mente cuando en 4 años se me olvidaba la cartilla y la seño me regañaba... La verdad es que entonces todo era mucho más fácil, le decías que "es que esta noche el hombre del saco ha entrado por mi ventana y se la ha llevado, por eso no la he traído" y te quedaban tan pancha.
Conforme vamos creciendo, las cosas van ganando (o perdiendo) importancia, pero el problema fundamental radica en que muchas veces no somos capaces de darnos cuenta que las obligaciones que contraemos conllevan una gran responsabilidad, que ya no es tan fácil todo como cuando le echábamos la culpa a la leche del desayuno para ir en vaqueros al colegio y no llevar uniforme.
Queramos asumirlo o no, los años comportan madurez, y la vida no es sino un ir cerrando etapas para abrir y disfrutar de otras nuevas.
El momento de crecer llega antes o después, lo queramos o no, unos lo hacemos de manera precoz y otros tardíamente, pero no te prives de ese lujo de crecer, que comporta sacrificio y esfuerzo, pero también auto-realización, entusiasmo, ambición, ilusión, alegría y paz de espíritu.
"Si Peter no se quiere ir, la soledad después querrá vivir en ti, la vida tiene sus fases".
1 comentario:
que razon tienes! es una pena que mucha gente siga con el sindrome de Peter Pan! un fenomeno a estudiar porque estoy rodeada de muchos peterssss
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